
El sonido de una bocina en el Zócalo de Puebla acompaña las voces de madres que sostienen fotografías de sus hijos e hijas desaparecidos. En cada imagen hay una historia detenida, una ausencia que no deja de doler.
“Cuando una mujer desaparece, desaparece su risa, su trabajo, sus sueños”, dice Gabriela Flores mientras aprieta entre sus manos la foto de su hija Karla Alejandra Tela Flores.
Desde el 14 de julio de 2024 no sabe nada de ella.
Gabriela se unió este 8 de marzo a la manifestación convocada por el colectivo Voz de los Desaparecidos para exigir justicia por las mujeres desaparecidas en Puebla y acompañar a otras familias que siguen buscando.
A su alrededor, decenas de fotografías cuelgan de carteles y mantas. Son rostros de hijas, hermanas y madres que aún no regresan a casa.
Entre la multitud también está Marta Domínguez. Frente a ella se despliega una lona con la fotografía de su hijo Carlos René Rojas Domínguez, desaparecido desde noviembre de 2019.
“Estas mujeres no facturamos, nosotras buscamos”, dice con firmeza.
“Buscamos porque el amor de una madre no se rinde. Nuestras hijas no son cifras, porque vivas se las llevaron y vivas las queremos”.
El 8 de marzo es una fecha simbólica para los colectivos de búsqueda. Para ellas, cada día es una jornada de lucha para exigir que las autoridades localicen a sus familiares.
Gabriela asegura que en la práctica ha tenido que buscar a su hija prácticamente sola. Cuenta que incluso llevó información a la Fiscalía General del Estado para impulsar las investigaciones, pero recibió respuestas como: “así no podemos trabajar”.
La incertidumbre pesa. Mientras en el Zócalo suena la canción Alejandra en el equipo de sonido, Gabriela rompe en llanto.
“Solo le pido a Dios que me dé fuerza”, dice.
Alicia Escobedo también alza la voz. Busca a su hijo Guillermo Raúl López Escobedo desde diciembre de 2023 y señala que los cambios recientes en la Comisión de Búsqueda han retrasado los trabajos.
“Es volver a empezar”, explica. “La gente nueva tiene que conocer cada caso”.
Las madres buscadoras coinciden en algo: la búsqueda no se detiene.
Mientras sostienen las fotografías de sus seres queridos, repiten una consigna que resuena en toda la plaza:
“Hasta encontrarles”.




