
Lo que comenzó como un proyecto enfocado en cuidar la salud emocional de niñas, niños y adolescentes en Puebla, hoy podría convertirse en un ejemplo global.
El Centro Poblano de Salud Mental Integral (CEPOSAMI) llamó la atención del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuya representante en México, Silvia Mizuno Morimoto, lo calificó como un modelo “único e inédito” a nivel internacional.
Tras recorrer sus instalaciones, la funcionaria destacó que este centro no solo atiende trastornos emocionales, sino que pone en el centro la dignidad, la empatía y el desarrollo integral de cada paciente.
La propuesta es clara: llevar este modelo a otros países. El PNUD analiza compartir esta experiencia en hasta 170 naciones donde impulsa políticas públicas de desarrollo.
Detrás de este proyecto está una visión humanista impulsada por el Sistema Estatal DIF en Puebla, encabezado por Ceci Arellano, que busca transformar la forma en que se entiende la salud mental infantil.
En CEPOSAMI, la atención va más allá de una consulta tradicional. Un equipo multidisciplinario trabaja desde distintas áreas —como psiquiatría, psicología, nutrición y endocrinología— para entender a cada paciente en su contexto familiar, social y emocional.
El resultado es un enfoque integral que podría marcar un antes y un después en la atención de la salud mental infantil, no solo en México, sino en el mundo.



